Con una trayectoria de más de tres décadas vinculada a la Universidad de Concepción y al sistema educativo chileno, el profesor y psicólogo asume la Dirección de Docencia con una mirada centrada en la innovación pedagógica, la convivencia universitaria y el fortalecimiento del trabajo colaborativo. Su desafío es claro: proyectar una docencia pertinente para las nuevas generaciones, sin perder el sentido humano de la formación universitaria.
Treinta y seis años después de ingresar a la Universidad de Concepción como estudiante de Filosofía, el nuevo Director de Docencia, Dr. Óscar Nail Kröyer, vuelve a asumir un desafío clave para la institución. Profesor de Filosofía, psicólogo y doctor en Educación en el área de Convivencia y Gestión Educativa por la Universidad de Córdoba, España, su trayectoria ha estado marcada por la docencia, la gestión académica y el compromiso con el desarrollo educativo, tanto escolar como universitario.
Su vínculo con la educación comenzó tempranamente. Antes de integrarse de manera definitiva a la academia universitaria, ejerció durante catorce años como profesor de Filosofía en establecimientos escolares y luego dirigió el Colegio Echegoyen en Talcahuano durante cinco años. Posteriormente, retornó a la Facultad de Educación de la Universidad de Concepción, donde desarrolló una extensa carrera académica y de gestión que incluyó dos períodos como director de departamento y nueve años consecutivos como decano.
A lo largo de ese recorrido, también lideró el Consejo de Decanas y Decanos de Facultades de Educación del Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) durante seis años, integró comisiones ministeriales y colaboró con organismos nacionales e internacionales en materias de formación docente, convivencia escolar y liderazgo educativo. Más recientemente, encabezó el programa “A Convivir Se Aprende”, iniciativa que acompaña a establecimientos educacionales de la región del Biobío en la prevención de la violencia y el fortalecimiento de la convivencia escolar.
Ese recorrido, explica, le permitió conocer en profundidad las transformaciones que vive hoy la educación y comprender que los desafíos actuales exceden lo estrictamente académico.
Antes de profundizar en el sentido de asumir esta nueva responsabilidad institucional, el director reconoce que el escenario universitario actual exige una mirada distinta sobre la formación y las relaciones humanas dentro de las comunidades educativas: “Yo creo que educar hoy día en contexto universitario es una tarea difícil. Las generaciones son muy distintas a las de cuando yo estudié y los escenarios son cambiantes, inciertos y muchas veces complejos. Eso hace que la planificación estratégica sea también un desafío permanente”, señala.
Desde esa experiencia acumulada durante décadas en distintos espacios de gestión académica y educativa, asegura que enfrenta esta nueva etapa con una mirada más reflexiva y centrada en las personas como eje fundamental de cualquier organización: “Lo tomo con bastante madurez. Conozco la universidad, conozco a las personas y entiendo que, en cualquier espacio de gestión, lo más complejo siempre son las relaciones humanas. Las instituciones funcionan mejor cuando las personas tienen claros sus focos y existe un buen clima laboral”, sostiene.
Con una trayectoria marcada por distintos cargos de liderazgo académico y directivo, el Dr. Nail Kröyer identifica algunos momentos especialmente significativos dentro de su desarrollo profesional, tanto en la gestión universitaria como en su experiencia temprana en el aula escolar: “Uno de los hitos más importantes de mi vida profesional fue dirigir la Facultad de Educación durante casi una década. Fueron años intensos y muy transformadores, tanto por los avances materiales como por la proyección internacional que alcanzó la facultad. Pero también recuerdo y agradezco profundamente los años en que fui profesor de aula en el Colegio Concepción Pedro de Valdivia. Ahí conocí muy buenos docentes y formé mi profesionalismo y entusiasmo por la pedagogía”.
También destaca, desde una dimensión más personal, la obtención de la titularidad académica como profesor universitario, logro que interpreta como el resultado de años de trabajo, formación y compromiso institucional.
Sin embargo, más allá de los reconocimientos, insiste en que gran parte de lo que ha construido profesionalmente ha sido posible gracias a la casa de estudios: “Soy un agradecido de la Universidad de Concepción. Muchas de las cosas que he podido hacer —el doctorado, las redes internacionales, los congresos y los proyectos— se han dado en el contexto del desarrollo profesional que permite una universidad como esta”, afirma.
Una dirección en expansión y el desafío de articular equipos
En sus primeros días al frente de la Dirección de Docencia, uno de los aspectos que más le llamó la atención fue la magnitud y diversidad de iniciativas que desarrolla la unidad.
Desde su mirada, el crecimiento de la Dirección no solo se expresa en el aumento de equipos y proyectos, sino también en la complejidad de las tareas que hoy asume en materias de acompañamiento estudiantil, innovación pedagógica y transformación educativa.
En ese contexto, el académico plantea que uno de sus principales focos será fortalecer la articulación interna y promover una gestión más integrada entre las distintas áreas: “Lo primero que identifico es que hay muchos profesionales competentes y una gran cantidad de acciones desarrollándose en paralelo. El desafío es que todos tengamos claridad sobre qué se está haciendo, para qué se está haciendo y cómo esos proyectos dialogan entre sí”.
Por ello, adelanta que impulsará espacios sistemáticos de coordinación entre las distintas unidades, con el propósito de fortalecer el trabajo colaborativo y avanzar hacia objetivos compartidos: “Yo creo mucho en la gestión de equipos. Las unidades no pueden transformarse en espacios que trabajan de manera aislada; tiene que existir una estructura común que permita priorizar y proyectar hacia dónde vamos”, agrega.
Los desafíos de la docencia universitaria actual
La diversidad estudiantil, la inclusión, las nuevas formas de participación y el impacto de la era digital son, a su juicio, algunos de los grandes desafíos contemporáneos de la educación superior.
Desde su experiencia, sostiene que las universidades están llamadas a repensar no solo qué enseñan, sino también cómo lo hacen y desde qué dispositivos pedagógicos.
Al abordar este escenario, advierte que las dinámicas tradicionales de enseñanza ya no resultan suficientes para responder a las necesidades y características de las nuevas generaciones: “Hoy tenemos estudiantes que viven en un entorno completamente digitalizado, donde las formas de relacionarse, aprender y comunicarse cambiaron profundamente. La gran pregunta es qué tipo de docencia necesitamos para estos escenarios”.
En esa línea, enfatiza la necesidad de promover metodologías que favorezcan la participación, el pensamiento crítico y la argumentación oral, especialmente en un contexto donde —observa— las interacciones son cada vez más breves y menos profundas.
Asimismo, plantea que la innovación docente debe ir acompañada de estrategias de apoyo y acompañamiento a las y los académicos, respetando siempre las particularidades de cada disciplina: “Más que indicar a las y los profesores cómo hacer clases, lo importante es generar mecanismos que motiven la innovación y permitan mejorar la experiencia formativa sin perder la autonomía disciplinar”, sostiene.
Un liderazgo basado en el diálogo y las relaciones humanas
Consultado por el sello que espera imprimir a su gestión, enfatiza que el fortalecimiento profesional de la Dirección debe ir de la mano con el cuidado de las personas y los equipos de trabajo.
Para ello, considera fundamental construir espacios de comunicación abierta, transparente y respetuosa, donde las diferencias puedan abordarse desde el diálogo.
Antes de cerrar la conversación, el director subraya que la convivencia y las relaciones humanas seguirán siendo un eje central de su forma de liderar: “Yo creo mucho en las reuniones, en conversar y en resolver las cosas de manera oportuna. La mayoría de los conflictos parten por rumores o malentendidos. No se trata de que todos seamos amigos, pero sí tenemos la obligación de llevarnos bien y trabajar con respeto”.
Con esa convicción, asume esta nueva etapa al frente de la Dirección de Docencia, proyectando una gestión orientada al fortalecimiento institucional, la innovación pedagógica y la construcción de una comunidad universitaria más participativa y articulada.