La profesora María José Fuentealba Ríos, del Departamento de Fonoaudiología de la Facultad de Medicina, ha participado de manera constante en las capacitaciones ofrecidas por la Unidad de Investigación y Desarrollo Docente (UnIDD). Desde su experiencia, estas instancias se han transformado en una herramienta clave para fortalecer sus competencias pedagógicas, responder a los desafíos de la inclusión y enriquecer el acompañamiento que brinda a sus estudiantes.
El perfeccionamiento docente es uno de los pilares que promueve la Unidad de Investigación y Desarrollo Docente (UnIDD) de la Dirección de Docencia de la Universidad de Concepción. A través de talleres, cursos y espacios de perfeccionamiento, la unidad busca fortalecer las competencias docentes del cuerpo académico y acompañar los procesos formativos que favorecen la implementación del modelo educativo institucional.
Una de las académicas que ha participado activamente en estas instancias es María José Fuentealba, docente del Departamento de Fonoaudiología de la Facultad de Medicina, quien destaca el carácter práctico y pertinente de las capacitaciones para el ejercicio cotidiano de la docencia universitaria.
Según explica, su motivación para participar constantemente en estos espacios responde a la necesidad de mantenerse actualizada y seguir fortaleciendo herramientas que contribuyan a una mejor experiencia formativa para sus estudiantes: “Creo que es una muy buena oportunidad que brinda la universidad para seguir perfeccionándome en estrategias pedagógicas, inclusión y vinculación con el medio. Los talleres me han servido bastante porque son muy aplicados a la realidad que vivimos como docentes y responden a necesidades concretas que enfrentamos en nuestro trabajo”, señala.
La inclusión como desafío permanente
Entre las distintas actividades de perfeccionamiento en las que ha participado, las relacionadas con inclusión ocupan un lugar especial. A su juicio, los cambios que ha experimentado el estudiantado durante los últimos años exigen una preparación constante por parte de quienes ejercen la docencia.
La académica considera que comprender la diversidad presente en las aulas es fundamental para generar ambientes de aprendizaje más equitativos y evitar barreras que dificulten la participación de las y los estudiantes: “Considero que es un tema sumamente relevante porque el estudiantado ha cambiado bastante y hoy estamos abiertos a una mayor diversidad. Como docentes tenemos que estar preparados para recibir esa diversidad de la mejor manera posible y no crear barreras innecesarias. Estos talleres nos ayudan a desarrollar una cultura inclusiva y a evitar prácticas que puedan afectar la experiencia universitaria de nuestras y nuestros estudiantes”, comenta.
Más allá de los conocimientos teóricos, destaca especialmente la utilidad práctica de las herramientas adquiridas durante las capacitaciones, las que le han permitido responder con mayor seguridad a distintas situaciones que surgen en el aula.
En ese sentido, explica que los talleres le han entregado orientaciones concretas para acompañar a estudiantes que enfrentan dificultades o requieren apoyos específicos, además de conocer los canales institucionales disponibles para derivar y orientar adecuadamente cada caso: “Muchas veces la información está disponible, pero uno como docente puede tener dudas o no saber cómo actuar frente a determinadas situaciones.
Estas capacitaciones me han ayudado a estar mejor preparada, conversar con mis estudiantes cuando presentan alguna dificultad y orientarlos respecto a los apoyos que existen. Eso finalmente repercute en una mejor experiencia para ellos y también en una mejor práctica docente para nosotros”, afirma.
Aprender junto a otras y otros docentes
Otro de los aspectos que valora de estos espacios es la posibilidad de compartir experiencias con académicas y académicos de distintas facultades y disciplinas, enriqueciendo la comprensión de los desafíos que enfrenta la docencia universitaria desde diversas realidades.
A su juicio, las capacitaciones permiten conocer cómo otras carreras abordan temas como la inclusión y favorecen la construcción de una cultura institucional común en torno al acompañamiento estudiantil: “Los talleres son una muy buena instancia de capacitación, pero también de encuentro. Uno conoce docentes de otras áreas, otras realidades y otras experiencias. Además, están muy alineados con las políticas de inclusión de la universidad y entregan herramientas concretas sobre qué hacer, cuáles son las normativas y cómo implementar los ajustes que corresponden. Eso se agradece mucho porque uno termina el taller sabiendo exactamente cómo actuar frente a determinadas situaciones”, explica.
Por ello, hace un llamado a quienes aún no han participado en estas instancias a aprovechar las oportunidades de formación que ofrece la Dirección de Docencia: “Que se motiven y se den el tiempo. Son talleres muy informativos, prácticos y de corta duración, pero con una enorme entrega de conocimientos. Hoy más que nunca es importante que las y los docentes estemos capacitados en temas de inclusión y preparados para responder a los desafíos actuales de la educación superior”, enfatiza.
Una vocación que se renueva
Desde su incorporación a la Universidad de Concepción en 2011, la docente ha sido testigo de múltiples transformaciones institucionales y académicas. Sin embargo, hay un elemento que, asegura, se ha mantenido constante y que continúa inspirando su trabajo diario: la pasión por enseñar.
Ese compromiso con la formación de nuevas generaciones, sumado al interés permanente por seguir aprendiendo, es lo que la impulsa a continuar desarrollándose profesionalmente: “Lo más significativo para mí ha sido ver la pasión que tienen las y los docentes por enseñar y ayudar a sus estudiantes. Finalmente, son ellos quienes mantienen viva la universidad. Estar en una institución que investiga, se proyecta y se vincula con el entorno es algo muy valioso. Esa energía y ese compromiso han sido siempre mi principal motivación para seguir creciendo como docente”.
Mirando hacia el futuro
Aunque valora la experiencia acumulada durante más de una década en la Universidad de Concepción, la profesora Fuentealba reconoce que aún existen ámbitos en los que espera seguir creciendo profesionalmente. Entre sus proyecciones destaca la posibilidad de profundizar su participación en áreas como la investigación y la vinculación con el medio, espacios que considera fundamentales para enriquecer el quehacer académico y aportar a una formación más integral de las y los estudiantes: “Quiero seguir capacitándome y tratando de ser una mejor docente. También me gustaría seguir desarrollándome en áreas que todavía siento que están en construcción para mí, como la investigación y la vinculación con el medio. El conocimiento cambia constantemente y creo que quienes ejercemos la docencia tenemos la responsabilidad de mantenernos aprendiendo y perfeccionándonos durante toda nuestra trayectoria profesional”, concluye.
Con esa convicción, continúa participando activamente en las instancias de formación, reafirmando su compromiso con una docencia que aprende, se adapta y evoluciona junto a las necesidades de sus estudiantes y los desafíos de la educación superior.