El académico Álvaro Andrés Moya Oliva, de Pedagogía en Matemática del Campus Los Ángeles, lidera una innovadora experiencia formativa que incorpora robótica y programación en la formación inicial docente, con apoyo de los Fondos I3D.

Como parte de su compromiso con el mejoramiento de la docencia, la Universidad de Concepción impulsa los Fondos I3D: Docencia que innova, investiga e impacta, orientados a financiar proyectos de innovación pedagógica que aporten a la calidad de los procesos formativos. Esta línea de apoyo reconoce el talento, la creatividad y la trayectoria de sus docentes, promoviendo soluciones transformadoras a los retos de la enseñanza.

Dentro de esta iniciativa, se encuentra Inicia.doc, del fondo I3D que busca apoyar proyectos en etapas iniciales, reconociendo a quienes se atreven a explorar nuevos enfoques pedagógicos. A través de este fondo, se financian actividades como la creación de material didáctico y la implementación de estrategias innovadoras, promoviendo el cambio y la mejora continua en la educación universitaria.

Uno de los proyectos que se desarrolló gracias a estos fondos fue liderado por Álvaro Andrés Moya Oliva, académico del Campus Los Ángeles, quien incorporó robótica y programación al proceso de formación inicial docente. Esta propuesta, que incluyó la adquisición de kits LEGO, Arduino, Micro:bit e impresoras 3D, permitió fortalecer competencias clave como el pensamiento computacional y la resolución de problemas.

Mediante instrumentos validados de evaluación, aplicados antes y después de la implementación, se evidenciaron mejoras significativas en áreas como el pensamiento algorítmico y la generalización de patrones matemáticos. A esto se suman los resultados de la Evaluación de Innovaciones Educativas (EVINED), que confirmaron un aumento en la motivación del estudiantado por aprender contenidos del área.

“Los test indicaron un aumento leve a nivel general, pero estadísticamente significativo en la utilización del pensamiento algorítmico en situaciones matemáticas. También mejoró la capacidad de reconocer patrones en la resolución de problemas”, explicó el docente.

Asimismo, agregó que la incorporación de herramientas concretas en el aula puede marcar una diferencia significativa en el aprendizaje: «Gracias a su atractivo, el kit de LEGO permitió que las y los estudiantes se acercaran de mejor forma a la programación. Esto tuvo un impacto significativo tanto en su motivación como en la comprensión de los conceptos de la asignatura».

El proyecto también responde a los recientes cambios en las bases curriculares de enseñanza media y en los estándares pedagógicos para docentes de matemática, que establecen el desarrollo del pensamiento computacional y la programación como competencias fundamentales a enseñar en el aula. La incorporación de estas herramientas en la formación inicial docente tiene como objetivo preparar a las y los futuros profesores para enfrentar esos nuevos desafíos.

“Formar estudiantes en estas estrategias y competencias es clave. Los nuevos estándares para docentes de matemática les exige desarrollar el pensamiento computacional y programación en su alumnado”, enfatizó.

Sin embargo, integrar estas tecnologías en contextos escolares no está exento de desafíos. Desde la experiencia del académico, uno de los principales obstáculos que enfrentarán las y los futuros docentes es la falta de motivación o innovación en algunos entornos escolares, sumado a la escasez de recursos tecnológicos. No obstante, destaca que esas condiciones también pueden ser oportunidades para innovar desde el aula y transformar la enseñanza tradicional: “Muchas veces se enfrentan a contextos escolares con poca innovación, escasos recursos o desmotivación. Pero eso también puede ser una oportunidad para llevar ideas nuevas y acercar la ciencia desde una lógica más activa y con propósito”, destacó subrayando el potencial transformador de la docencia comprometida.

Actualmente, el equipo académico trabaja en una nueva etapa del proyecto, impulsando la creación de un laboratorio STEM interdisciplinario en el campus Los Ángeles. Este espacio busca vincular a estudiantes y docentes de distintas áreas, así como establecer redes con escuelas y liceos del territorio: “Estamos trabajando en la creación de un laboratorio STEM interdisciplinario. Queremos vincularnos también con docentes y estudiantes de colegios. Asimismo, esperamos continuar el próximo año con un nuevo proyecto adjudicado a través del fondo Colabora.doc, ampliando el enfoque hacia otras disciplinas, como las Ciencias Naturales, ya que hay muchas formas de poder enseñar conceptos de diferentes áreas utilizando LEGO y la robótica”, manifestó.

Más allá de la innovación tecnológica, el académico reflexiona sobre el sentido profundo de su trabajo como formador de formadores, recordando su propio camino y el compromiso que implica preparar docentes capaces de enfrentar los desafíos del presente y del futuro: “Descubrí mi vocación en la enseñanza. Vengo de una familia de profesores, y creo que es una de las labores más importantes en la sociedad, muchas veces poco valorada y difícil. Lo que me motiva a seguir es entregar las mejores herramientas para que futuros docentes puedan enfrentar un mundo complejo, cambiante y muchas veces duro”, finalizó el académico.

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